Una casa bioclimática consume un 10% de energía si la comparamos con una casa tradicional

Imagínate que tienes la posibilidad de elegir cómo y dónde vivir. Y decides construirte una casa. Pero no una cualquiera, una casa bioclimática. ¿Sabías que consumen solo un 10% de energía comparadas con las casas convencionales? Una casa en la que tengas tus paneles solares, donde enchufar también tu coche eléctrico cuando lo tengas, en la que reutilices el agua de la lluvia para regar

La arquitectura bioclimática, como todo, vuelve al origen, para recuperar un tipo de arquitectura que siempre existió y que usaba las gruesas paredes de barro para lograr el confort térmico, las fachadas recubiertas con cal en el exterior, para que se reflejara la luz y funcionara como aislante del sol (o la pizarra para que lo absorbiera); los patios y aljibes para recoger el agua de la lluvia; las podas colindantes para avivar el fuego del hogar


Hoy en día, incluso, los hay que se construyen una charca para que el agua de la lluvia sea aprovechada por los animales que los rodean y crear un microcosmos de vida junto a tu hogar. Esto fue lo que hicieron una pareja de biólogos que decidieron construir una casa bioclimática en Tarifa, con la ayuda de un arquitecto ecológico, Pablo Farfán, quien después de décadas con su estudio instalado en Madrid, decidió volverse al Sur, a su Málaga natal, y comenzar a investigar la arquitectura tradicional de la Axarquía malagueña, de la que está sacando, según nos dice, conclusiones revolucionarias. Investigar el pasado para traerlo al presente.


VUELTA AL ORIGEN, TAMBIÉN EN LA ARQUITECTURA

“Esto de la arquitectura bioclimática no es nada nuevo. Hasta los años 80 los arquitectos proyectaban casas bioclimáticas o con principios bioclimáticos como norma. Pero fue a partir de esa década cuando se empezó a construir peor”, según cuenta Farfán a Traveler.es.

Se empezó a dar por hecho que todo el mundo iba a tener un aire acondicionado y una calefacción en casa”. De manera que dejaron de tener protagonismo elementos y criterios de diseño y construcción bioclimáticos” como aprovechar al máximo las energías renovables del entorno, reutilizar el agua de lluvia, evitar el sobre calentamiento de la vivienda con materiales como la cal o el barro; diseñar y orientar las habitaciones y las casas para buscar el confort térmico en todas las épocas del año, revestir las paredes y los suelos con materiales sostenibles como el corcho, ubicar cubiertas vegetales…

ARQUITECTURA QUE SE DEFINE COMO ECOLÓGICA Y NO LO ES

Y aunque cada vez hay más conciencia, explica Farfán, ”hay muchísima arquitectura que se define ecológica y no lo es. Ya que, aunque cada vez más las casas se construyen para consumir menos energía, a su vez se llenan de aislantes petroquímicos, que requieren mucha de energía, generan basura, residuos y contaminación… tanto en sus procesos de construcción como en sus procesos de desmantelamiento y reciclaje. En estos casos la casa no es ecológica. Será eficiente, pero no ecológica”.


La arquitectura ecológica tiene en cuenta los procesos de la vida útil de la casa. Se pregunta de dónde vienen estos materiales, si generan residuos, qué energía se emplea en transportarlos y si una vez que acabe su vida útil, si se pueden reincorporar a la naturaleza sin dañarla o son residuos que contaminan. Las pinturas que se utilizan hoy en día, por ejemplo, son pinturas plásticas que acabamos respirando y que se acaban degradando. “Las pinturas de clorocaucho, ampliamente extendidas, cuando el sol las degrada, la lluvia las arrastra y acaban en el mar. O las telas asfálticas que se están utilizando en las cubiertas, o los materiales aislantes como las espumas de poliuretano… o todo este tipo de lacados que los tienes que reponer porque se degradan y acaban en la naturaleza. “Si utilizas materiales naturales eso no ocurre”.


Fuente:Traveler

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